ATENCIÓN AL PARTO

...te acompañamos

La opción de parir en casa debería ser ofrecida a todas las mujeres con un embarazo normal. Parir en casa ofrece la posibilidad de vivir todo el proceso en un ambiente familiar e íntimo que favorece la autoconfianza y el empoderamiento de la mujer para dar a luz.

La libertad de movimiento, la libertad para expresarse, para estar acompañada de quien ellas deseen, la libertad para beber y comer hacen que el parto se viva como un proceso normal, único y especial en la vida de cada mujer y cada bebé.


¿Quién puede parir en casa?

Cualquier mujer sana, embarazada de un solo bebé y siempre que este también esté sano y colocado con la cabeza hacia tu pelvis (lo que llamamos “de vértice”).


¿Qué hace falta para parir en casa?

Sólo hace falta que confies en tu cuerpo y en el de tu criatura para parir y nacer, el resto lo hará esa fuerza que tiene la naturaleza para hacer que las cosas fluyan a su ritmo y a su tiempo.

Además de esto también te puede venir bien estar en el rincón o en la habitación que tú elijas, tener una temperatura adecuada a tus necesidades, tener a tu compañero o a quien tú hayas elegido para acompañarte en ese momento o quizá te venga mejor estar sóla pero sintiendo cerca el cariño y el apoyo de aquellos que más te quieren. También la música que tú hayas elegido, el olor de las velas o del incienso, el calor del agua de la piscina o quizá nada de esto te haga falta para parir.

Te hará falta una matrona experimentada que sepa estar sin hacerse notar, que te sepa apoyar en el momento en que lo necesites pero dejándote hacer todo aquello para lo que tu cuerpo está preparado.


¿Qué requisitos se necesitan?

  • Que vuestra casa reuna buenas condiciones de higiene y de habitabilidad, es decir: luz, agua caliente y toallas limpias (como en las películas).

  • Que no estemos a más de media hora en coche de un hospital.

  • Que el ambiente sea relajado y amoroso.


¿Qué hacemos las matronas?

Simplemente estamos sabiendo estar. Es decir, las matronas estamos para controlar que el bebé y tú os encontráis bien durante todo el proceso del parto, para detectar que todo fluye dentro de la normalidad, para ayudar a hacer que el ambiente sea el más adecuado y el elegido por ti, para acompañar, aconsejar, acoger y para dejar hacer.

Todo esto lo hacemos tomando las constantes de la madre y escuchando el corazón del bebe.

Escuchando, sintiendo, intuyendo, oliendo, tocando y mirando. No hacemos nada sin tu consentimiento y siempre habiéndote informado previamente. No tenemos un patrón de actuación fijo porque cada mujer, cada criatura, cada pareja y cada parto son únicos y nos adaptamos a ellos lo mejor que sabemos.

"Para cambiar el mundo, primero debemos cambiar la forma de nacer."

M. Odent